El rugby.

Algunos de vosotros sabréis lo que es y otros lo confundirán con el fútbol americano, pero no os lo tendré en cuenta ya que en este país es un deporte minoritario. Y digo bien en este país ya que en el resto del mundo es uno de los deportes más vistos.

Primero de todo os haré una introducción. El rugby es un deporte el cual se juega con una pelota ovalada, sin ningún tipo de protección (algunos usan bucal y otros un “casco” que sólo sirve para que no rocen las orejas y acaben siendo planas), dónde se tiene que meter ensayos (goles) para ganar y sólo se pueden hacer pases hacía atrás. Se juega 15 contra 15 en su modalidad más famosa. Este es un resumen.

De niño jugué a rugby en Francia y al venirme a España hace unos diez años este deporte casi no existía, no salía por la televisión, no se leían noticias y nadie sabía lo que era, hasta que un día, después de varios años aquí, un amigo me comentó que en Martorell (un pueblo cerca de Barcelona) había un equipo de rugby y decidí ir. Volví a jugar por un año y tuve que dejarlo por razones externas, no por falta de ganas.

El rugby me enseño unos valores a lo largo de los años que me han ayudado muchísimo en mi vida y quiero compartirlos con todos vosotros.

 

1.Trabajo en equipo

El rugby es un juego de equipo ante todo. Hay deportes en los que aunque juegues en equipo, una sola persona puede destacar o ganar un partido. En rugby esto no pasa. Puedes ser bueno, incluso “el mejor”, pero sin los otros jamás harás nada.

El rugby te enseña a trabajar en equipo mejor que nadie en este mundo.

 

2. Solidaridad 

La solidaridad es uno de los puntos más importantes también. Tienes que saber que hay momentos en los que en el campo, después de varios minutos jugados y de haber recibido varios placajes, y estás ya bastante tocado, en el momento que ves a un compañero en apuros en vez de dejarlo sólo, vas con él. Lo das todo hasta el último momento con tal de ayudar.

 

3. Confianza en tus compañeros

En momentos difíciles hay que saber confiar, saber que el compañero siempre está aquí para ayudarte, que si te placan tus amigos vendrán a empujar y a sacarte a los contrarios de encima. Es muy importante saber que cuando corres nunca estás sólo; a cada lado tendrás al menos a un hermano dispuesto a dejarse la piel por ti.

 

4. Saber delegar

En ese momento en el que tú sabes que puedes intentar correr y meter el ensayo pero que te la juegas y puede que tu equipo no gane si te placan, es cuando en el rugby aprendes a darle la pelota a tu hermano, que tiene más posibilidades que tú, por las razones que sean. No existe el “ya lo hago yo todo” en el rugby. Cada uno sirve para algo en un momento preciso y hay que saber delegar.

 

5. Esfuerzo y constancia

Esfuerzo y constancia. Madre mía, que os contaré. ¿Sabéis esos días en los que has trabajado 10 o 12 horas o quizás más, o en los que has estudiado todo el día porque mañana tienes un examen pero te toca ir a entrenar? Eso es esfuerzo. 2 horas al día, 3 veces por semana más un partido el fin de semana. Constancia es que vayas todos esos días y cumplas. De todas maneras, no te queda otra si no quieres dejar a tus hermanos “vendidos” el día del partido por no estar en forma.

 

6. Respeto a la competencia

Siempre hay que respetar al rival, sea del tamaño que sea. Eso me enseñó el rugby. Cuando otros piensan que un rival por ser bajito, o estar “muy relleno” no vale, en rugby eso ni se te pasa por la cabeza. El más relleno cogerá y te dejará bueno para una visita al osteópata y el más bajito te mandará a un trasplante de pulmones. Sea como sea el rival, siempre hay que respetarlo. Siempre.

 

7. Todo esfuerzo tiene su recompensa

Al final del esfuerzo se ve la recompensa. La primera es en cuando acaba el partido. El rival se convierte en compañero en cuando el árbitro pita el final del partido. Los dos equipos se van a tomar algo juntos en un periodo que llaman “el tercer tiempo”.

Aunque la mejor recompensa fue la que nos tocó a final de temporada en la que nos llevamos la liga para casaCampeones de liga. Qué más podíamos pedir que después de sudar, de jugar bajo la lluvia, de ir a entrenar con el termómetro en negativo en pantalones cortos tirándonos al suelo, de sangrar, rompernos lo que no está escrito que ganar la competición. Tened claro, TODO esfuerzo tiene su recompensa tarde o temprano.

 

Con este artículo he querido compartir con vosotros todo lo bueno que ese deporte aporta a los que lo juegan y todo lo que se puede extrapolar a la vida. Lo mismo que hice con este mismo artículo sobre el marketing en las series.

En el mundo del marketing, estas 7 lecciones son importantes en mi día a día y me ayudan mucho. Espero que a ti también te sirvan de ayuda y el rugby te pueda ayudar indirectamente.

 

Aprovecho para mandar un abrazo muy grande al Rugby Club Martorell. No os olvido chicos.

rcm